Nutrirnos adecuadamente y evitar las sustancias tóxicas que nos enferman es tan importante para nuestra salud, belleza y bienestar, como nutrirnos de relaciones sanas y de evitar aquellas que son tóxicas.

 

¿Qué son las “relaciones tóxicas”?

Se llaman relaciones tóxicas aquellas con las que nos sentimos “mal”. Con las que a menudo nos sentimos estresadas y desgastadas por conflictos constantes, o que siempre exigen de nosotras y no dan nada a cambio, o que abusan de nuestra confianza, o nos tratan con malas formas o nos humillan o con las que acabamos sintiéndonos enfadadas, tristes o defraudadas.

Te recomiendo valorar la relación que tienes con las 5 personas con las que más estás o compartes en tú día a día o las más importantes para ti, por ejemplo: pareja, padres, hermanos, jefe/a, compañ[email protected] de trabajo, [email protected], etc., y reflexiona sobre si son para ti relaciones tóxicas.

Hay personas que son tóxicas y se relacionan de una forma poco “sana” con todo el mundo y otras que no lo son, pero que tienen algún conflicto consciente o inconsciente con la otra persona, heridas o memorias de dolor, que hacen que con esas persona en concreto no pueda tener una relación nutritiva.

 

¿Por qué mantenemos relaciones tóxicas?

“Tragamos” porque:

-Es lo que nos han enseñado.

-Es lo que se espera de nosotras.

-Tenemos miedo de las consecuencias.

-Esperamos que así nos den amor y atención.

Revisa si entre tus creencias esta la de que tienes que “tragar”, porque es tu madre, o tu hermana o tu jefe, etc., porque crees que está mal discutir con ellos o llevarte mal o no tener relación.

Plantéate hasta que punto estas creencias te llevan a sentirte tranquila y feliz. Quizás es hora de que te de igual lo que piensen los demás y te importe lo que necesitas tu para sentirte bien.

Porque quizás llegues a la conclusión de que no puedes o no quieres eliminar esas relaciones de tu vida (o sí), pero lo que si puedes hacer es poner límites.

 

Toma tu responsabilidad

Piensa que una relación tóxica consta de 2 personas: el “verdugo” o perpetrador y la víctima.

Tú puedes enfocarte solamente en tu parte y cambiar las razones por las que tomas ese papel. Nadie es responsable de sacarte una sonrisa o de ponerte el ceño fruncido, tu eres la que tienes que tomar las medidas para cambiar tu estado.

No te engañes pensando que su actitud no te afecta o que todo estará bien cuando la otra persona cambie.

 

¿Cómo son las relaciones nutritivas?

En las que ambas partes se sienten apoyadas, comprendidas, respetadas, queridas e importantes.

Procura rodearte de personas con las que puedas tener este tipo de relación todo el tiempo que te sea posible y cuando no lo sea, toma las medidas que te sean más útiles para llevarlo bien.

 

¿Cómo hacer para desintoxicar nuestras relaciones y tener relaciones nutritivas?
  • Libérate del estrés y las angustias que te generan.

Puedes ayudarte con una técnica de relajación, con ejercicios de respiración, con la meditación, con ejercicio, con técnicas de liberación emocional,….

 

  • Pon límites o aléjate de esa relación.

Con poner límites me refiero a ser clara y concreta sobre cómo quieres que te traten y se dirijan a ti.

Por ejemplo, si tu jefa tiene la costumbre de gritarte cuando algo está mal…siempre puedes contestarle:

“No me molesta que me diga qué hacer o cómo hacerlo, lo que le pido es que lo haga respetuosamente”

 

  • Date el amor y el respeto que esperas de los demás.

¿Cómo te van a querer o tratar con respeto si no lo haces tú contigo misma? o ¿Te has planteado que quizás no tengan la capacidad de darte lo que tú necesitas?

A veces esperamos que los demás nos den lo que nostras no sabemos darnos y aparecen en nuestra vida como auténticos maestros, aunque parezcan lo contrario, porque si nos responsabilizamos y nos preguntamos ¿Para qué está sucediendo esto en mi vida? es probable que la respuesta sea, para amarme y respetarme, para saber poner límites y liberarme del miedo, para crecer y conectarme con mi poder,….

 

He visto en consulta como muchos problemas digestivos, con dolor de estómago, inflamación abdominal, ardores, etc. aunque llevaran una alimentación y estilo saludable adecuado, si en su vida estaban “tragando” con este tipo de relaciones y situaciones tóxicas, eran estas las que les generaban ansiedad, preocupación y nerviosismo, y estos a su vez les provocaban las molestias digestivas. De esta forma a través de la Bioneuroemoción o del E.F.T., les ayudo a cambiar la percepción sobre ese asunto y a liberar las emociones y creencias que les generan estrés, para que así se puedan  sentir bien de nuevo y resolver sus dificultades digestivas.

 

 

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